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El
primer paso de todos es copiar el diseño a la tabla. Este
diseño es similar en todos nuestros escudos aunque siempre
tiene algo que los hace únicos. En este proceso solo hacen
falta lápiz, destreza y arte para plasmar la idea.

La siguiente
foto
nos
muestra
el
escudo
ya
pintado en la tabla,
desde este diseño es desde donde vamos a comenzar a tallar.

Comenzamos a rebajar la
madera que sobra de la
periferia del escudo, que es
el motivo central. Nos
armamos de paciencia y en
unas cuantas horas rebajamos
hasta la altura deseada.
Algunos detalles, como los
clavos, ya se están
perfilando.

Al
final
del
proceso
el
resultado
final
es
el
fondo,
en
este
caso,
apergaminado
con
todos
sus
detalles.

En
este
punto
es
cuando
empezamos
a
trabajar
el
escudo
en
detalle
empezando
por
yelmo
y
plumaje
que
se
perfilan
en
el
exterior.
Para
este
proceso
se
tiene
que
tener
especial
cuidado
para
no
cometer
errores
fatales
que
nos
llevarían
a
comenzar
todo
el
proceso
de
nuevo.

Empezamos a trabajar el blasón central y rematar todos los
pequeños detalles que quedaban pendientes de matizar. Es en este
punto donde se incluye el apellido para su posterior talla.

Y después de entre tres y cuatro semanas este es el resultado
después de aplicar ceras naturales y pulir en profundidad para
resaltar la belleza espectacular de la madera.

Una vez finalizado el proceso que esperamos halláis disfrutado, os animamos a que visitéis nuestra
sección de Productos y Precios para
ampliar la información y consultar los diferentes acabados
disponibles.
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